Wednesday, December 12, 2007
CONFESIÓN
B.B. y yo, ya cansados de una tarde de abarcar el mundo, acostados, viendo Yellow Submarine. Liberada por obra del lsd y por las melancolicas alegres melodías de los Beatles, B.B. me confiesa su secreto, y me pide discreción. "No le digas a nadie", dice, "pero yo siempre pensé que hubiera sido mejor que el submarino fuera de otro color".
Thursday, June 28, 2007
Viaje con hongos Colombianos (psilocibe cubensis)
La mayor fama de Amsterdam en materia de drogas pasa por la marihuana y el hash. Son de mucha calidad, y tienen un pintoresco sistema de expendio en "coffee shops", con carta y todo.
Pero lo mas extraordinario de la oferta legal son los hongos. Pequeñas maravillas de venta libre, que se ven en las vidrieras de todas las tiendas centricas especializadas. Los hay de varias clases. Hay unos cartelitos que los califican en rubros como Energía Mental, Visiones, Sonidos, etc. Los mexicanos estan catalogados como para principiantes, los hawaianos como los mas potentes. Todas son variedades de psilocibe cubensis. El principio activo es la psilocibina. Yo elegí los colombianos.
La tienda en la que los compré queda en el centro, en una calle que desemboca en Dam Square . Imposible saber los nombres de las calles en Amsterdam, pero si uno está ahí las encuentra.
Entré a la tienda a pregntar, porque me sorprendió mucho la oferta, no sabía que también eso era legal (Aclaración: No todo en Amsterdam es legal. El éxtasis, el lsd y la cocaína se consiguen en cada esquina, pero son ilegales). Entré a preguntar. Luego de mis primeros intentos de averiguar en inglés, me di cuenta de que los que atendian eran chilenos. Les pregunté que tal los hongos. Donde los podía tomar, y me dijeron que en cualquier lado. "¿Cualquier lado?" Si, cualquier lado. Pregunté por algún lugar tranquilo, porque en la primera experiencia hay que ser cauteloso (mejor dicho, mas cauteloso que en las demás). Me recomendaron un parque, al que nunca llegué, y comerme media caja, la mitad de lo que comí. La caja era de plástico, tapa transparente, faja de papel con información sobre el producto. Excelente presentación, todo lo contrario a lo que uno espera en materia de drogas, por lo menos cuando está acostumbrado a la sudamericana clandestinidad.
Me fui caminando al parque, con una vaga idea de donde quedaba el Voldelpark, el parque que me habian recomendado. Llegué a otro, pequeño, con una laguna. Bajé unos escalones de cemento. Me senté y me comí toda la caja. Luego, a esperar. Una media hora despues ya me sentía raro. Sentía esa especie de inquietud que tambien se da con los primeros momentos del lsd. Una especie de ansiedad física. Me levanté y caminé hasta un banco. Ahí sentado fui entrando en el viaje. Las nubes se veían doradas. El cielo habia adquirido una textura extraña y hermosa. Los pajaros que pasaban dejaban estelas, casi parecían rasgarlo. En el suelo veía formas, dibujos. Son dibujos distintos a los que uno ve con el lsd. Tienen otros patrones, creo, aunque no podría asegurarlo, teniendo tan poca experiencia con la sustancia. Mientras miraba los dibujos, los interpretaba, de acuerdo a mi mente, tambien modificada en ese momento. Después me paré. Miré alrededor. Sonaba en mis auriculares Paranoid Android, de Radiohead. Siempre me gustó ese tema, pero en ese momento cobraba otro sentido. El tema parecía concordar hasta en el mas mínimo detalle con todo lo que pasaba a mi alrededor. Era como una banda sonora de pelicula, cuidadosamente ajustada a las imagenes. Sentía que el tema había sido compuesto para acompañar ese momento, esos movimientos del mundo. Despues, me dejé caer en el banco, y caí (si, caí, sin darme cuenta, casi) en una especie de viaje interno. Perdí momentaneamente contacto con el mundo exterior. Sentía que me iba deslizando por una especie de túnel vertical, hecho de sensaciones y pensamientos. Y entre esas sensaciones y pensamientos se me apareció una imagen: mi abuela. Tuve miedo. Miedo de descubrir algun sentimiento desagradable. Pero ya era tarde, y me abrí. Sentía que alguien me guiaba, que alguien me mostraba las cosas (esa es otra diferencia con el lsd, sustancia con la cual esta sensación no es tan fuerte). Y ahí me atravesaron por completo las imagenes de mi abuela, los recuerdos, los sentimientos adormecidos por la vida cotidiana. Cuando abrí los ojos estaba riendome y llorando. Sentía que la tenía al lado. Sabía que ella estaba en ese momento a miles de kilometros, pero sentía que me la habia encontrado en Amsterdam. Tambien me fue mostrado (o sentí que me mostraban, no quiero ponerme místico) que tenia que contarle a mi abuela esta experiencia. Estuve un rato mas sentado en el banco. Despues me paré, y me animé a meterme en la ciudad. Excelente idea. En Amsterdam a nadie le importa que uno vaya caminando por un mundo paralelo a la vez que va por su misma vereda. Ni siquiera te miran mal. La policía no se preocupa si uno no se comporta como una amenaza pública. Uno les pasa por al lado como si fueran el enemigo, y ellos ni se dan cuenta. Al caminar entre ellos recordaba lo que decía Borges sobre Ginebra, sobre porqué Suiza era su otra patria. Sobre esa gente que ha tomado "la extraña resolución de ser razonables".
Mi entrada en la ciudad fue tambien una explosión de los sentidos. Yo iba escuchando a Piazzolla, creo que Adiós Nonino. Y decenas de bicicletas montadas por seres de fisonomía extraña (extraña para un sudamericano) cruzaban frente a mi, al ritmo de la música, como jugando bajo el sol. Caminé. Caminé sin parar durante horas. Me encontré en una especie de boulevard. Durante el dia habia albergado puestos de vendedores. Ahora los puestos se habian retirado y los restos de mercadería estaban esparcidos por todo el lugar. Un mendigo juntaba esos restos. Estaba parado, con un monton de discos de vinilo rotos en las manos. En el suelo habia otros, con sus cajas. El los miraba con lo que me pareció una expresión de angustia metafisica. Era como que no podía tolerar que quedara en el suelo algo tan precioso, pero a la vez sabia que no podia hacer nada con esos discos. En un momento llegué a una plaza en la que había una representación de Nigthwatch, de Rembrandt, hecha con estatuas de tamaño natural. De fondo, flores de todos los colores que uno puede ver bajo el influjo de la psilocibina.
Llamé a B. para contarle. Me dijo que sacara fotos, le dije que la cámara estaba en el hostel, me dijo que la buscara, pero yo no sabía tampoco donde estaba el hostel.
Caminé otro rato mas, por las irregulares y hermosas calles de Amsterdam, hasta que en un momento vi algún lugar conocido, y pude volver al hostel. Entré (yo no lo sabía) con el aspecto que suele tener uno luego de una experiencia de estas caracteristicas. Tierra y sudor en la cara, pelo de cabeza borradora. Entré y me di cuenta de que no sabía donde estaban las llaves. Murmuré unas palabras en inglés a la chica de la recepción, y seguí buscando. No las encontraba. Me senté en una mesa. Traté de calmarme. Vacié mis bolsillos una y otra vez. Nada. Solo la llave del locker donde tenia guardadas mis coss. Los de la mesa de al lado me miraban con algo de curiosidad. Subí por la escalera, para ir al baño. Justo alguien entraba a la zona de habitaciones. Me colé. Abrí el locker. Ahí estaba la llave.
Me bañé, todavia sintiendo residuos sensoriales de la psilocibina. Salí a la calle. Llamé por telefono a mi abuela (pero en ese momento no le conté, para no asustarla), a mi padre, a mi madre, a B., a BB. Pase a la tienda de los chilenos. No estaban ellos. Habia una chica, Priscilla. Aproveché a hablar un rato en español. Caminé un rato mas, aprovechando que las cosas todavía se veían anormalmente hermosas. Seguramente comí algo, y me fui a dormir. Naturalmente no tuve ningún tipo de resaca.
La mayor fama de Amsterdam en materia de drogas pasa por la marihuana y el hash. Son de mucha calidad, y tienen un pintoresco sistema de expendio en "coffee shops", con carta y todo.
Pero lo mas extraordinario de la oferta legal son los hongos. Pequeñas maravillas de venta libre, que se ven en las vidrieras de todas las tiendas centricas especializadas. Los hay de varias clases. Hay unos cartelitos que los califican en rubros como Energía Mental, Visiones, Sonidos, etc. Los mexicanos estan catalogados como para principiantes, los hawaianos como los mas potentes. Todas son variedades de psilocibe cubensis. El principio activo es la psilocibina. Yo elegí los colombianos.
La tienda en la que los compré queda en el centro, en una calle que desemboca en Dam Square . Imposible saber los nombres de las calles en Amsterdam, pero si uno está ahí las encuentra.
Entré a la tienda a pregntar, porque me sorprendió mucho la oferta, no sabía que también eso era legal (Aclaración: No todo en Amsterdam es legal. El éxtasis, el lsd y la cocaína se consiguen en cada esquina, pero son ilegales). Entré a preguntar. Luego de mis primeros intentos de averiguar en inglés, me di cuenta de que los que atendian eran chilenos. Les pregunté que tal los hongos. Donde los podía tomar, y me dijeron que en cualquier lado. "¿Cualquier lado?" Si, cualquier lado. Pregunté por algún lugar tranquilo, porque en la primera experiencia hay que ser cauteloso (mejor dicho, mas cauteloso que en las demás). Me recomendaron un parque, al que nunca llegué, y comerme media caja, la mitad de lo que comí. La caja era de plástico, tapa transparente, faja de papel con información sobre el producto. Excelente presentación, todo lo contrario a lo que uno espera en materia de drogas, por lo menos cuando está acostumbrado a la sudamericana clandestinidad.
Me fui caminando al parque, con una vaga idea de donde quedaba el Voldelpark, el parque que me habian recomendado. Llegué a otro, pequeño, con una laguna. Bajé unos escalones de cemento. Me senté y me comí toda la caja. Luego, a esperar. Una media hora despues ya me sentía raro. Sentía esa especie de inquietud que tambien se da con los primeros momentos del lsd. Una especie de ansiedad física. Me levanté y caminé hasta un banco. Ahí sentado fui entrando en el viaje. Las nubes se veían doradas. El cielo habia adquirido una textura extraña y hermosa. Los pajaros que pasaban dejaban estelas, casi parecían rasgarlo. En el suelo veía formas, dibujos. Son dibujos distintos a los que uno ve con el lsd. Tienen otros patrones, creo, aunque no podría asegurarlo, teniendo tan poca experiencia con la sustancia. Mientras miraba los dibujos, los interpretaba, de acuerdo a mi mente, tambien modificada en ese momento. Después me paré. Miré alrededor. Sonaba en mis auriculares Paranoid Android, de Radiohead. Siempre me gustó ese tema, pero en ese momento cobraba otro sentido. El tema parecía concordar hasta en el mas mínimo detalle con todo lo que pasaba a mi alrededor. Era como una banda sonora de pelicula, cuidadosamente ajustada a las imagenes. Sentía que el tema había sido compuesto para acompañar ese momento, esos movimientos del mundo. Despues, me dejé caer en el banco, y caí (si, caí, sin darme cuenta, casi) en una especie de viaje interno. Perdí momentaneamente contacto con el mundo exterior. Sentía que me iba deslizando por una especie de túnel vertical, hecho de sensaciones y pensamientos. Y entre esas sensaciones y pensamientos se me apareció una imagen: mi abuela. Tuve miedo. Miedo de descubrir algun sentimiento desagradable. Pero ya era tarde, y me abrí. Sentía que alguien me guiaba, que alguien me mostraba las cosas (esa es otra diferencia con el lsd, sustancia con la cual esta sensación no es tan fuerte). Y ahí me atravesaron por completo las imagenes de mi abuela, los recuerdos, los sentimientos adormecidos por la vida cotidiana. Cuando abrí los ojos estaba riendome y llorando. Sentía que la tenía al lado. Sabía que ella estaba en ese momento a miles de kilometros, pero sentía que me la habia encontrado en Amsterdam. Tambien me fue mostrado (o sentí que me mostraban, no quiero ponerme místico) que tenia que contarle a mi abuela esta experiencia. Estuve un rato mas sentado en el banco. Despues me paré, y me animé a meterme en la ciudad. Excelente idea. En Amsterdam a nadie le importa que uno vaya caminando por un mundo paralelo a la vez que va por su misma vereda. Ni siquiera te miran mal. La policía no se preocupa si uno no se comporta como una amenaza pública. Uno les pasa por al lado como si fueran el enemigo, y ellos ni se dan cuenta. Al caminar entre ellos recordaba lo que decía Borges sobre Ginebra, sobre porqué Suiza era su otra patria. Sobre esa gente que ha tomado "la extraña resolución de ser razonables".
Mi entrada en la ciudad fue tambien una explosión de los sentidos. Yo iba escuchando a Piazzolla, creo que Adiós Nonino. Y decenas de bicicletas montadas por seres de fisonomía extraña (extraña para un sudamericano) cruzaban frente a mi, al ritmo de la música, como jugando bajo el sol. Caminé. Caminé sin parar durante horas. Me encontré en una especie de boulevard. Durante el dia habia albergado puestos de vendedores. Ahora los puestos se habian retirado y los restos de mercadería estaban esparcidos por todo el lugar. Un mendigo juntaba esos restos. Estaba parado, con un monton de discos de vinilo rotos en las manos. En el suelo habia otros, con sus cajas. El los miraba con lo que me pareció una expresión de angustia metafisica. Era como que no podía tolerar que quedara en el suelo algo tan precioso, pero a la vez sabia que no podia hacer nada con esos discos. En un momento llegué a una plaza en la que había una representación de Nigthwatch, de Rembrandt, hecha con estatuas de tamaño natural. De fondo, flores de todos los colores que uno puede ver bajo el influjo de la psilocibina.
Llamé a B. para contarle. Me dijo que sacara fotos, le dije que la cámara estaba en el hostel, me dijo que la buscara, pero yo no sabía tampoco donde estaba el hostel.
Caminé otro rato mas, por las irregulares y hermosas calles de Amsterdam, hasta que en un momento vi algún lugar conocido, y pude volver al hostel. Entré (yo no lo sabía) con el aspecto que suele tener uno luego de una experiencia de estas caracteristicas. Tierra y sudor en la cara, pelo de cabeza borradora. Entré y me di cuenta de que no sabía donde estaban las llaves. Murmuré unas palabras en inglés a la chica de la recepción, y seguí buscando. No las encontraba. Me senté en una mesa. Traté de calmarme. Vacié mis bolsillos una y otra vez. Nada. Solo la llave del locker donde tenia guardadas mis coss. Los de la mesa de al lado me miraban con algo de curiosidad. Subí por la escalera, para ir al baño. Justo alguien entraba a la zona de habitaciones. Me colé. Abrí el locker. Ahí estaba la llave.
Me bañé, todavia sintiendo residuos sensoriales de la psilocibina. Salí a la calle. Llamé por telefono a mi abuela (pero en ese momento no le conté, para no asustarla), a mi padre, a mi madre, a B., a BB. Pase a la tienda de los chilenos. No estaban ellos. Habia una chica, Priscilla. Aproveché a hablar un rato en español. Caminé un rato mas, aprovechando que las cosas todavía se veían anormalmente hermosas. Seguramente comí algo, y me fui a dormir. Naturalmente no tuve ningún tipo de resaca.
Monday, March 19, 2007
LSD (II)
Camino freneticamente por la vereda de la playa, viendo desde arriba las pequeñas y precisas dunas que se me cruzan de manera intermitente. Del otro lado del paredoncito (irrisoria defensa) viene el estruendo. Es de noche, y el mar no deja de moverse. Sigo sobrevolando la vereda un rato, hasta que empiezo a sospechar significados en el ruido. Cruzo el paredoncito, me paro frente al mar. Se, por unos instantes, que esa masa de agua negra, gigante y revuelta es mi propia alma.
Tuesday, February 27, 2007
LSD (I)
Sentir súbitamente, con toda la fuerza, que el mar, la playa, el cielo, no son mas que la mojada punta del pincel que está pintando el verdadero mundo.
Saturday, November 04, 2006
PRIMERA EXPERIENCIA CON COCAÍNA
Antes que nada, una aclaración: No recomiendo a nadie que use cocaína. Es una droga peligrosa. Peligro de no poder dejar, y peligro de pasarse. Peligros CONCRETOS. Además, no es de las drogas mas satisfactorias (da placer, pero tambien, casi siempre, te hace sentir mal), ni de las que mas posibilidades de experimentar permiten.
Fuimos a la casa del primo de LL., que estaba de viaje y lo habia dejado cuidando. Yo estaba bastante deprimido, no recuerdo por que (quizá ni siquiera habia causa). Nos sentamos en un sillón, frente al tele. K.Z. preguntó donde había platos. Fue a la cocina, y al rato apareció con el plato surcado por varias pequeñas rayas blancas. Me sorprendí. No sabía que él tenía cocaína, ni que la iba a sacar en ese momento. Le dije que quería probar. Me dijo que enrollara un billete. Aspiré la primera raya, despues la segunda. Inmediatamente sentí una la euforia. Pero sospeché que podía ser psicologica. No sabía que el efecto de la cocaína era inmediato. Me sentí bien. Lo que mas me impresionó fue mi cambio de ánimo. En un momento me sentía incapaz de la tristeza. Blindado contra la infelicidad. K.Z. me dijo que anotara mis primeras experiencias. Pero yo no me sentía muy capacitado para escribir, asi que agarré la cámara, y empecé a filmar uno de esos videítos que, si algún dia llego a diputado, van a hacer que nunca esté tranquilo. Caminaba por toda la casa, sosteniendo la camara fija bajo mi cabeza. Empecé a hablar de muchas cosas. Me sentía muy lúcido. Mi cabeza conectaba las ideas de un modo asombroso. Todo daba lugar a varias conexiones, que se seguían ramificando. Sentía la nariz limpia. El aire, fresco. Una sensación parecida a la que se aprecia en la boca despues de una pastilla de menta. Caminaba sin parar. Volví a tomar. No sabia si la dosis era peligrosa (no lo era, de hecho era bastante pequeña). Seguí con mi euforia, con mi filmación, con mi recien obtenida lucidez. Y en un momento, sin que haya notado un paso gradual, bajé. O, mejor dicho, me caí. Me sentía del todo incomodo. No solo eso, sentía que jamás iba a poder estar comodo de nuevo. No sabía como ponerme. Le dije a un amigo que si me aseguraran que esa sensación me iba a durar toda la vida, me mataría. Quizá esta sensación se acentuaba por el contraste brutal con la otra, de felicidad, euforia, lucidez. Tambien sentía angustia. Mucha ansiedad. Los demas habian fumado marihuana, y estaban sentados mirando tele. Yo queria que hicieramos algo. La tele no me parecía nada divertido. Queria salir, pero afuera habia un perro que me juraban que me iba a matar. Pero el patio tampoco me hubiera conformado. Queria ir mas lejos. Salir a algun boliche, algun bar. Hacer algo. Nadie tenia ganas, y eso me desesperaba. Y tampoco se si yo tenia ganas, pero necesitaba hacerlo. Creo que tomé de nuevo, y me calmé un rato. Despues volvió la sensación. Al final, K.N. me acompañó en la salida. Ya no volví a tomar esa noche. Tomé alcohol, fumé algo de marihuana. Estuve bastante feliz. A la mañana me fui a dormir, ya mas alcoholizado que otra cosa.
Fuimos a la casa del primo de LL., que estaba de viaje y lo habia dejado cuidando. Yo estaba bastante deprimido, no recuerdo por que (quizá ni siquiera habia causa). Nos sentamos en un sillón, frente al tele. K.Z. preguntó donde había platos. Fue a la cocina, y al rato apareció con el plato surcado por varias pequeñas rayas blancas. Me sorprendí. No sabía que él tenía cocaína, ni que la iba a sacar en ese momento. Le dije que quería probar. Me dijo que enrollara un billete. Aspiré la primera raya, despues la segunda. Inmediatamente sentí una la euforia. Pero sospeché que podía ser psicologica. No sabía que el efecto de la cocaína era inmediato. Me sentí bien. Lo que mas me impresionó fue mi cambio de ánimo. En un momento me sentía incapaz de la tristeza. Blindado contra la infelicidad. K.Z. me dijo que anotara mis primeras experiencias. Pero yo no me sentía muy capacitado para escribir, asi que agarré la cámara, y empecé a filmar uno de esos videítos que, si algún dia llego a diputado, van a hacer que nunca esté tranquilo. Caminaba por toda la casa, sosteniendo la camara fija bajo mi cabeza. Empecé a hablar de muchas cosas. Me sentía muy lúcido. Mi cabeza conectaba las ideas de un modo asombroso. Todo daba lugar a varias conexiones, que se seguían ramificando. Sentía la nariz limpia. El aire, fresco. Una sensación parecida a la que se aprecia en la boca despues de una pastilla de menta. Caminaba sin parar. Volví a tomar. No sabia si la dosis era peligrosa (no lo era, de hecho era bastante pequeña). Seguí con mi euforia, con mi filmación, con mi recien obtenida lucidez. Y en un momento, sin que haya notado un paso gradual, bajé. O, mejor dicho, me caí. Me sentía del todo incomodo. No solo eso, sentía que jamás iba a poder estar comodo de nuevo. No sabía como ponerme. Le dije a un amigo que si me aseguraran que esa sensación me iba a durar toda la vida, me mataría. Quizá esta sensación se acentuaba por el contraste brutal con la otra, de felicidad, euforia, lucidez. Tambien sentía angustia. Mucha ansiedad. Los demas habian fumado marihuana, y estaban sentados mirando tele. Yo queria que hicieramos algo. La tele no me parecía nada divertido. Queria salir, pero afuera habia un perro que me juraban que me iba a matar. Pero el patio tampoco me hubiera conformado. Queria ir mas lejos. Salir a algun boliche, algun bar. Hacer algo. Nadie tenia ganas, y eso me desesperaba. Y tampoco se si yo tenia ganas, pero necesitaba hacerlo. Creo que tomé de nuevo, y me calmé un rato. Despues volvió la sensación. Al final, K.N. me acompañó en la salida. Ya no volví a tomar esa noche. Tomé alcohol, fumé algo de marihuana. Estuve bastante feliz. A la mañana me fui a dormir, ya mas alcoholizado que otra cosa.
Saturday, October 28, 2006
QUE VUELTÍN QUE NOS DIMOS! (Una experiencia con LSD)

Yo había tenido ya experiencias con ácido, y eran lo mejor que habia logrado en materia de drogas. Se las habia contado a B., que tenia muchas ganas de probar. Hicimos muchas gestiones, pero no conseguíamos. B. me decía, entonces, que iba a envejecer esperando que alguien la saque a dar una vuelta en bicicleta. Y de sorpresa, un dia, N. me dijo que podia conseguir. Y esa misma semana tuvimos los cartoncitos. Luna y estrella. Las compramos la noche del jueves, despues de muchas vueltas y contratiempos. Me juré sobre mi propia tumba, que la proxima vez que alguien diga "la droga corre como agua, está en todas las esquinas, el primero te lo regalan", o alguna otra estupidez en esa línea, lo voy a obligar mediante apremios ilegales a que me consiga esas drogas fáciles de las que habla.
Esa misma noche, F., que estaba en mi casa, completamente enfiestado, y en medio de un tour de prostitución y alcohol de esos que tanto ama, me pidió media. Creí que no le iba a hacer nada. Pero una hora despues, cuando se fue, vió un duende en la puerte. Esa fue la confirmación de que habiamos conseguido algo bueno. Estuve toda la noche ansioso. Me despertaba y solo pensaba en la experiencia que nos esperaba. Asi fue tambien en el trabajo. Cuando al fin salí, hablé con K. y B. Tenia que esperarlos un rato. LL. me pasó a buscar. Nos encontramos con ellos. Ahi me tomé media, de una. Y ya comencé a sentirme raro. Fuimos al D.I., una especie de parque público. Cruzamos un alambrado, y fuimos a una parte donde hay una casa abandonada. Mucha vegetación, acantilados al borde del mar. Ahí K. tomó 1/4 y B. tomó media. Yo tomé mi otra mitad. Pensaba que no me estaba haciendo nada. Pero gradualmente, sin darme cuenta, empecé a sentir todo muy raro. Los colores se veian mas intensos. Todo se sentía mas. En un momento noté que ya nos habiamos deslizado hacia la locura. B. corria con una chapa que usaba de escudo, y un palo, una especie de caña hueca y puntiaguda, que usaba de arma.
Yo me puse un poco místico. Miraba un camino que subia hasta el alambrado. Estaba dorado de sol, y acompañado de plantas raras. Y yo sentia que por ese camino, en cualquier momento, iba a aparecer Jesús. Todo tenia una belleza conmovedora, que me tenia al borde del llanto. En el camino, un rato despues, estaba B. Tenia el palito ese en la mano, y estaba como apuntando, midiendo la distancia para meterlo en un agujero que estaba en la pared de la casa, a unos diez metros. Dice que ella creía que habia entrado por ahi, y lo que le faltaba era hacer entrar el palito.
Me costaba mantener la atención, saber lo que estaba pasando alrededor, de una forma articulada. Mi atención se la llevaban pequeñas cosas. En un momento yo estaba sentado . Un pajaro empezó a volar entre K. y yo. El mundo se me empezó a derretir, y le dije "Pajaro, el mundo se derrite, y lo único que te queda es mi mano", y la extendí. Quise anotar eso en una libreta. Alcancé a anotar "Pajaro" antes de que se me derritiera la birome. Despues se me cayó todo. Apareció un perrito, y detras de el un tipo. El cuidador del lugar. Nos dijo que estaba prohibido estar ahí. Nosotros tratamos de decir que no sabiamos (mentira). Yo no podia mantener la compostura. No se que habrá pensado el tipo. Quizá que yo estaba borracho. Quizá (genericamente) drogado. Caminamos hasta la salida. En el camino B. alcanzó a rescatar su palo. Caminaba con las manos llenas de cosas: dos misteriosos cigarrillos con sangre, un panadero (que ella llamaba "el mundo"), flores, el palo. Salimos. Yo me adelanté. Bajé un camino que iba hasta la playa. Me vi solo. Escuchaba cada ruido, a cada bichito invisible. Luego comencé a ver las vibraciones que en el aire producian esos ruidos. El aire estaba hecho como de gotas de cristal, y los ruidos movian esas gotas, y formaban figuras en el aire. Incluso en ese momento se me ocurrió que el mundo no era mas que el movimiento producido en el aire por una canción.
En un momento, un zumbido formó frente a mi un trompo gigante. Cristal giratorio. Me acosté en el suelo. Veía figuras translúcidas, como tatuadas en las cosas. En el cielo, tambien translucidos, vi un escritorio, y a mi (pero me parecía a Jim Morrison) y tuve la certeza de que habia descubierto a Dios detras de las cosas. Y Dios, avergonzado, se retiraba, y dejaba el mundo. Dejaba todo, iba a dejar de crearlo. Lo abandonaba, y lo único que subsistía era ese lugar en el que estaba yo. La historia del mundo, y tambien mi vida, habian sido un disparo al aire. Y yo estaba sumergido en el silencio que siguió a ese disparo.
Aparecieron K. y B. Se acercaron. K. conjeturó que Dios era Cacho Castaña, y dijo que de ahí en adelante no lo nombraríamos mas, solo diríamos Él. Yo estuve de acuerdo. En un momento dije "voy a mear". "¿A mirar?" preguntó K. Tuve la certeza de que habia una conexión mistica entre las dos palabras. Que la palabra mear era intencionalmente parecida a mirar. Para que yo fuera y mire. Fui y miré. Estaba al borde de un acantilado (lo cual no es nada aconsejable en este estado). Mis pies se hundieron en el barro. Miraba para abajo. El mar estaba verde. Escuchaba ruidos metálicos. Volví. Me senté. Una de las piernas quedó debajo mio. K. y B. creían que me faltaba. Imaginaron que la habia perdido en combate. No sonaba tan raro. Habia explosiones verdes detras de las nubes (ya estaba un poco oscuro) y ruido de cañonazos.
Nos preguntabamos donde estaría Ñ, si aceptaria unirse a nosotros. Yo llamé a LL. Sentía que no lo habia visto en años. Me impresionó mucho que me dijera que estaba en un cumpleaños. Me hizo ver que el resto del mundo existia. Un cumpleaños. Se me hizo lo mas absurdo. ¿Como podía haber un cumpleaños, habiendose detenido el mundo?.
Siguieron pasando cosas. Anocheció. Comenzó a llover. Ellos tenian frio. Yo no, y andaba con la campera en la mano. La niebla y la lluvia hacian que todo fuera mas raro. Caminamos por una pendiente, entre la ruta y la playa. Cuando llegamos a la ciudad, nos dimos cuenta de que el mundo no habia terminado, y de que todavía podiamos llamar a Ñ. La convencimos. Quedamos en pasarla a buscar. Entramos a la ciudad. A lo que nosotros llamabamos "la nueva ciudad". Si, asi parecía, de tan luminosa y reluciente, recien bañada por la lluvia y por el ácido.
En la ciudad pasamos de ángeles a animalitos. Tuvimos enormes dificultades para cruzar las primeras calles. Yo hice una corridita imprudente entre los autos. Una hilacha me colgaba de un bolsito que tenia. Entonces B. y K. me vieron como una ratita. Seguimos caminando, y nos cruzamos con una familia que estaba revisando la basura, buscando comida. Los pasamos, y B. dijo que les teniamos que dejar algo. Les dejamos $ 100 (algo mas de 30 dólares). Tiene algo de simbolico el monto. Es el billete mas grande. B. se lo dió, se rieron, y se fueron. Yo me puse muy mal. Pensé si no habriamos hecho mal. Si darle $ 100 no es, mas que una ayuda, un recordatorio de la miseria, de que nunca mas les va a pasar lo mismo, de que en dos noches van a estar revisando basura de nuevo. Otra vez al borde del llanto, pero ahora algo triste. Pero tambien me sentía bien, vivo. La vida me entraba a chorro por la nariz y la boca. Seguimos caminando. Nos encontramos con Ñ. Le dimos media. Caminamos. Noté que aunque me sentía lúcido, no podia articular frases muy complejas. Llovia mucho. Mientras esperabamos un remis vi como la cara de K. se derretía ligeramente. Caminamos por el centro. No se como no me encontré con ningún conocido. Igual, no me importaba. Fuimos hasta el departamento. Vimos un poco El Topo. Despues B. y K. pusieron un dvd de The Doors, y lo analizaron en detalle durante horas. A Ñ parecía no haberle hecho nada. Pero noté que si cuando la vi sentada en el borde de la bañera, mirando para adentro. "¿Que ves?", pregunté. "No se puede describir", me dijo. Pasó horas mirando el agua. Creyó que crecían plantas de la alfombra. Despues llegó LL. Tomó media. Al rato, cuando comenzó a hacerle efecto, yo ya estaba saliendo. Me dormí. Al otro dia me desperté, algo deprimido. Salí afuera y el sol me hizo muy bien. Compré un diario, tortas fritas, un helado, una coca. Me senté en una plaza, como un demente. Despues dormí mas. Cuando me levanté solo me quedaba la ligera depresión que sigue a estas experiencias.
Grafico dibujado en la tierra, frente a la playa, y que representa una comparación entre estas experiencias y otras:
Yo en el trabajo--------2. Yo con marihuana----------3. Yo con cocaína.----------Yo con LSD, otras veces.----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Yo, en la última porción del mundo, infinitamente alejado de todo
(Aclaración: la distancia es mayor, pero los blogs no admiten gráficos infinitos).
Monday, October 16, 2006
DOS EXPERIENCIAS CON SALVIA

Mi hermano compró un sobrecito de Salvia Divinorum. En teoría, un potente alucinógeno. Mi hermano tenia mucho temor, suponía que era demasiado potente. Armó uno mezclado con tabaco. Lo fumamos, y no nos hizo casi nada, al parecer. Antes, imprudentemente, habiamos fumado marihuana. Cuando se experimenta con una droga por primera vez (lo he comprobado) conviene estar completamente limpio. Aterrizado y establecido en la mas modesta realidad, para poder apreciar mejor el despegue. Se arma otro, poco pero puro. Va circulando, entre tres. En un momento me demoro, y fumo sin pasarlo. Siento que empieza el viaje. Todo se raya de marrón claro. No se si lo veo, pero lo siento. Creo que tengo los ojos cerrados. Empiezo a pensar raro, confuso. Pienso vagamente que voy viajando por el Eurotúnel. Abro los ojos, y percibo todo de una manera indescriptible. Para dar una explicación aproximada, podria decir que veo todo como compuesto de pequeñas bolsas de arena que se derraman. Le aviso a mis compañeros que ya estoy viajando, y me voy a sentar a la pieza. Llega mi hermano, no se que me dice a los gritos. Le explico que estoy viajando, que necesito silencio, le pido que me acompañe. Le voy describiendo lo que veo. Mi pieza se ha parcelado en pequeños rectangulos. El suelo se ha desnivelado, y ahora parece un Gran Cañón de juguete. La alfombra es marrón, y me parece de tierra. Tambien una pierna de mi hermano. ¿Y vos? Me pregunta mi hermano. Yo tambien creo que soy tierra. "Eso es disolución del ego", dice mi hermano. Siento una especie de murmullo en la cabeza. Han transcurrido 30 segundos, creo. Todo empieza a volver a su lugar. Espero vanamente. Creía que iba a tener un viaje largo. Resultó muy corto. Vuelvo a fumar salvia esa noche, pero los efectos no se repiten.
Dos noches despues, limpio de otras drogas, llego a mi casa, y decido hacer otra prueba con salvia. Armo un porro torpe con todo lo que me quedó (que no es mucho, creo). Me siento en una reposera con almohadones, y lo fumo todo. Voy sintiendo como abandono gradualmente la realidad. Miro a la pared, al marco de la puerta, a la luz. Percibo lo que veo de una manera táctil. Sobre todo en la frente, y entre los ojos. Una sensación de presión, correspondiente a las cosas que veo, me baja por la frente como una oruga. Veo las cosas como escalonadas, fragmentadas. Esto dura aproximadamente un minuto. Despues todo se calma. Sigo todavia con un efecto residual. Me quedo mirando la lámpara, cuya luz parece bajar y subir de intensidad todo el tiempo. Estoy inmóvil, y me pregunto si podré moverme. No lo intento. Al rato me acuesto en el colchón. Me siento cansado. Me llama un amigo. Salgo, consumo otras cosas, sigo hasta las 5 am.
Esse est percipi
"Es ciertamente extraño que haya prevalecido entre los hombres la opinión de que casas, montes, ríos, en una palabra, cualesquiera objetos sensibles, tengan existencia real o natural distinta de la de ser percibidos por el entendimiento.[...]. Pues, ¿qué son los objetos mencionados sino las cosas que nosotros percibimos por nuestros sentidos, y qué otra cosa percibimos aparte de nuestras propias ideas o sensaciones?" George Berkeley (1685-1753)
Lo que conocemos por realidad, es lo que percibimos. Algunas sustancias (no todas ajenas a nuestros cuerpos y a la naturaleza) expanden esa realidad. La hacen mas variada, menos repetitiva. Algunas personas trascurren sus vidas en la mas modesta de las realidades. Insólitamente, se conforman con eso. Otros no. Quieren probar sus limites, estirarlos, verlos desde afuera. Algunos hemos salido un poco. Otros no, pero su destino es salir. La idea de este blog es difundir experiencias de primera mano. Satisfacer curiosidades, aconsejar, informar. Ser a la vez un diario de viaje y una guía para el viajero. Vamos a pasear un rato. No importa la realidad, sino nosotros.
Lo que conocemos por realidad, es lo que percibimos. Algunas sustancias (no todas ajenas a nuestros cuerpos y a la naturaleza) expanden esa realidad. La hacen mas variada, menos repetitiva. Algunas personas trascurren sus vidas en la mas modesta de las realidades. Insólitamente, se conforman con eso. Otros no. Quieren probar sus limites, estirarlos, verlos desde afuera. Algunos hemos salido un poco. Otros no, pero su destino es salir. La idea de este blog es difundir experiencias de primera mano. Satisfacer curiosidades, aconsejar, informar. Ser a la vez un diario de viaje y una guía para el viajero. Vamos a pasear un rato. No importa la realidad, sino nosotros.
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